Y es que se las prometían muy felices los británicos esperando que su "piloto favorito de ahora" les hiciera degustar con más placer el té de las cinco. Pero, como se suele decir, todo lo que sube, baja, y parece ser que en Brawn se ha acabado el dinero y su superioridad de principio de temporada se ha visto difuminada. En vez de té, ahora tendremos que tomar un Red Bull a media tarde, y si no, tiempo al tiempo.


Sebastian Vettel reclama su derecho a "molestar" en la lucha por el mundial, esperemos que no sea demasiado tarde.
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